Renuncia de Libardo Orejuela
reabre el debate sobre la autonomía universitaria tras acto de posesión de De
la Espriella.
La decisión del profesor,
escritor e intelectual Libardo Orejuela Díaz de apartarse de la Universidad
Santiago de Cali como docente desató un fuerte debate sobre el papel de las
instituciones de educación superior frente a los actos de carácter político. En
una carta pública dirigida a la comunidad santiaguina, el académico explicó que
no comparte que la universidad haya acogido un evento relacionado con la
posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, al considerar que ello
contradice la esencia académica de la institución.
En su mensaje, Orejuela deja
claro que su decisión no responde a una diferencia personal con la universidad,
sino al profundo afecto que siente por ella. Se declara "hijo" de la
Santiago de Cali y recuerda que allí encontró maestros que marcaron su
formación intelectual, como Francisco Salazar Guerrero y Álvaro Pío Valencia,
además de expresar su admiración por Estanislao Zuleta. Para el docente, la
universidad representó durante décadas un espacio de pensamiento libre,
humanismo y compromiso con la sociedad.
El profesor, quien ha estado
vinculado a la institución desde 1997, sostiene que la universidad atravesó
momentos históricos en los que defendió su independencia. Incluso recuerda que
en 2004 sectores de la comunidad académica rechazaron que las Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC) utilizaran la institución como escenario de sus
intereses, episodio que hoy trae nuevamente a la memoria para advertir sobre lo
que considera una nueva fractura en la historia de la Santiago.
En uno de los apartes más
contundentes de la carta, Orejuela afirma que una universidad "es para la
academia, para la sublimación de la inteligencia y para el cultivo del
pensamiento crítico", razón por la cual anuncia que no volverá a ejercer como
docente en la institución mientras se mantengan las circunstancias que
motivaron su decisión.
No obstante, el intelectual
también hace una defensa de la Universidad Santiago de Cali frente a quienes la
han señalado de manera generalizada. Rechaza las acusaciones que la vinculan
con el narcotráfico y pide no descalificar la historia de una institución que,
según afirma, ha formado generaciones de profesionales y ha sido referente del
pensamiento crítico en el país.
La carta de Libardo Orejuela
trasciende el anuncio de una renuncia. Se convierte en un pronunciamiento sobre
la autonomía universitaria, la defensa del carácter académico de las
instituciones de educación superior y los límites entre la actividad política y
los espacios destinados al conocimiento, un debate que cobra fuerza tras la
controversia generada por el acto realizado en la Universidad Santiago de Cali.
VeníParchate

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